ENTRE OCUPACIONES UNIVERSITARIAS Y ACTIVISMO CLIMÁTICO
Volumen 1, Artículo 5
Un texto de Cristina Vázquez Santos
Inspirado en la tesis doctoral de Josephine Becker (Universidade de Vigo) Prefigurative Politics as a Temporal Arc and Disruptive Protest: A Militant Ethnography with the student climate movement End Fossil (2025)
Llevaban un par de meses sin verse, así que Xosé esperaba con impaciencia que llegase el sábado para volver a verla. Aura era su mejor amiga desde que podía recordar. Vivían en el mismo barrio, tenían la misma edad y desde que se conocieron, conectaron. Y esa conexión nunca había desaparecido, a pesar de que con los años ambos habían cambiado y eran personas bastante diferentes. Xosé era tímido, algo retraído y no le sobraba confianza en sí mismo. Aura era todo lo contrario. Pese a su discapacidad visual (un accidente de coche cuando era apenas un bebé le había producido una pérdida de visión del 50%) parecía ver la vida con total claridad y no tener miedo a nada. Era atrevida, segura de sí misma, alegre y positiva. Pero Xosé y Aura tenían una característica común capaz de sobresalir por encima de todas sus diferencias: su pasión por el ecologismo y la protección del planeta. Podían pasarse horas hablando sobre la deforestación del Amazonas, el deshielo de los glaciares, la desaparición de especies o cualquier otra de las incontables calamidades que amenazan a la Tierra (tal como van las cosas, temas no les faltaban nunca).
Ambos formaban parte de diferentes iniciativas y ejercían su activismo de forma constante contra viento y marea, pero la última «locura» de Aura tenía fascinado a Xosé. Este año se había ido a una universidad portuguesa a estudiar un máster sobre política medioambiental, y allí había entrado en contacto con End Fossil, un movimiento juvenil surgido en 2022 como una escisión de Fridays for Future, el famoso movimiento de lucha contra el cambio climático creado por Greta Thunberg. End Fossil surgió en un contexto muy particular, debido principalmente a dos circunstancias: por un lado, la pandemia del COVID-19 no sólo alteró la vida cotidiana mundial, sino que también expuso la fragilidad y las desigualdades de los sistemas políticos y económicos; por otro, abordar la crisis climática se ha vuelto más urgente que nunca, pero a pesar del consenso científico las respuestas políticas siguen siendo insuficientes o incluso regresivas. Y en este panorama de colapso ecológico, desigualdad y reorientación del activismo climático nació End Fossil, con el foco puesto en poner fin a la economía fósil. Pero la particularidad de esta organización es que su principal estrategia son las ocupaciones de instituciones educativas, como las universidades, vistas como cómplices de la crisis climática e incapaces de preparar al alumnado para un futuro justo. Xosé sabía que eso, por supuesto, era lo que había fascinado a Aura, que no había dudado ni un instante en unirse al movimiento. Y él estaba deseando reencontrarse con ella para que le contase con pelos y señales cómo había sido la experiencia.
Por fin llegó el sábado y después de una buena ducha, Xosé salió de casa para encontrarse con Aura en la cafetería del barrio donde se citaban siempre, a la que iban desde adolescentes. Llegó puntual y se sentó en una mesa de la terraza. Aunque ya estaban en noviembre, el día era soleado y había que aprovechar para sintetizar un poquito de vitamina D, como le decía siempre su madre. Sabía que su amiga llegaría tarde (siempre lo hacía), así que se fue pidiendo un café. Tras un rato allí sentado, la vio llegar por la avenida con su paso tranquilo y su eterna sonrisa. En cuanto estuvo a su lado se fundieron en un largo abrazo, seguido de las típicas bromas de Aura: «Alguien está yendo al gimnasio. ¿No será que quieres impresionar a una chica?» y ese tipo de comentarios que le gustaba hacer para avergonzar a su amigo. Aunque no podía apreciarlo, estaba segura de que a Xosé se le ponían las mejillas incandescentes.
– Venga, pesada, deja de vacilarme y empieza a contarme cómo han sido estas semanas, que me tienes en un sinvivir – le dijo Xosé.
Aura esperó a que se marchase el camarero, que acababa de llegar a su mesa para tomar nota de la comanda, y empezó a contar sus aventuras.
– ¡Ha sido una pasada, Xosé! Algunas universidades se están convirtiendo en espacios de protesta y de vida colectiva, donde se practican formas alternativas de relación y comunidad. Justo a la vez que yo, entró en el movimiento una investigadora predoctoral que está estudiando una cosa llamada política prefigurativa, y nos hemos hecho muy amigas. A diferencia de enfoques que persiguen el poder estatal o reformas institucionales, la política prefigurativa trata de poner en marcha prácticas que buscan anticipar futuros alternativos en el presente, y construir ya hoy esas alternativas. Sus raíces están en tradiciones anarquistas, autónomas, feministas e indígenas. Aunque inicialmente se enfocaba en valores éticos, hoy lo que se debate es su viabilidad estratégica: ¿pueden estas prácticas a pequeña escala impulsar una transformación mayor?
Aura hablaba con auténtica pasión de todo aquello, y Xosé escuchaba maravillado. Lo más loco que él había hecho era participar en alguna manifestación y visitar el barco de Green Peace, una vez que había estado atracado en el puerto de Vilagarcía.
– Mi amiga estudia los nuevos movimientos sociales, y en especial su vínculo con lo autónomo, lo estudiantil y lo prefigurativo, donde la identidad colectiva y las dimensiones ocultas del activismo son centrales.
En este punto, Xosé la interrumpió.
– Pero… ¿cómo se puede investigar eso? – como estudiante de ciencias ambientales que había sido, en su cabeza la investigación estaba más vinculada a metodologías experimentales y cuantitativas, como cuando habían hecho un trabajo de campo y habían tenido que contar el número de especies de plantas invasoras que había en una zona próxima al río.
– En su investigación está utilizando la etnografía militante – le respondió Aura. – Es una metodología que implica la inserción directa en el movimiento para poder estudiarlo. Porque la política prefigurativa no puede estudiarse a distancia, es necesario vivirla. Así que su trabajo de campo ha incluido participar en las reuniones del movimiento, ocupar las universidades con sus miembros y establecer relaciones de largo plazo con activistas. De esta manera ha ido obteniendo datos mediante observación, entrevistas, conversaciones y documentos. Ha hecho esto en tres universidades en Portugal, Países Bajos y Alemania, y luego ha hecho comparaciones usando una metodología que se llama «método del caso extendido», que lo que hace es conectar lo local con contextos estructurales más amplios y de esta manera se puede ampliar la teoría, más que generalizar. ¿No te parece increíble? Su trabajo durante estos años ha sido estar en diferentes países ocupando universidades. ¡Qué envidia!
A Xosé sí que le parecía increíble, y todavía no conseguía encajar las piezas en su cabeza.
– Pero entonces… ¿cuál ha sido el resultado de su trabajo? ¿Qué es lo que ha encontrado? ¿Qué es lo que aporta su investigación?
– ¡Pues muchas cosas! – Le contestó Aura, que sabía perfectamente que su amigo no estaba familiarizado con este tipo de investigaciones cualitativas «Otro de los fallos del sistema universitario actual», pensó. – Su investigación ha aportado principalmente tres resultados:
Por una parte, ha contribuido a reconceptualizar eso de la prefiguración. Ella propone verla como un arco temporal que vincula pasado, presente y futuro. Es decir, no sólo debe estar orientada hacia lo venidero, sino también como reconocimiento de injusticias históricas y creación relaciones y vínculos en el presente. La prefiguración es reparación y construcción, no ensayo.
En segundo lugar, ha encontrado una conexión entre disrupción y prefiguración: la prefiguración (imaginar y practicar futuros mejores) se vuelve más poderosa cuando se combina con acciones disruptivas (protestas que rompen con lo establecido). El caso de End Fossil ofrece nuevas perspectivas sobre el papel de los movimientos juveniles en la creación de imaginarios políticos y sobre la eficacia de la prefiguración, mostrando cómo los movimientos juveniles no solo protestan, sino que también crean nuevas formas de pensar la política. Además, la disrupción no solo ocurre en las calles, sino también dentro de los propios grupos, cuestionando jerarquías y formas de dominación. Al unir la lucha contra la opresión con la disrupción, se fortalece la capacidad de construir futuros diferentes de forma real.
Y por último, ha servido también como contribución a la metodología científica. El uso de etnografía militante y del caso extendido aportó herramientas para conectar experiencias locales con contextos macroestructurales y para ampliar la teoría.
– Caray… – dijo Xosé, que todavía estaba procesando toda la información. – Nunca se me hubiese ocurrido que alguien pudiese investigar de esa manera y que existiesen ese tipo de metodologías.
– Ya imagino – respondió Aura. – No sufras, por desgracia es algo que le pasa a mucha gente. Si no llevan una bata blanca y un matraz en la mano, no pensáis que puedan hacer ciencia. Es la gran lucha que padecemos quienes formamos parte del universo de las de las ciencias sociales – dijo poniendo un exagerado tono dramático.
Ambos soltaron una carcajada. La confianza entre Xosé y Aura era total, y nunca se sentían ofendidos por los comentarios que pudiesen hacer la una del otro o viceversa, porque sabían que formaban parte del juego, y que en realidad se respetaban por encima de todo.
– Venga, anda – dijo Xosé – vamos a dar un buen paseo que lo de la ocupación está fantástico pero seguro que ya echabas de pasear ese cuerpo serrano por el pueblo.
Aura se rio. Xosé estaba en lo cierto. Habían sido unas semanas muy excitantes, pero ahora que estaba en casa era consciente de lo mucho que le gustaba volver, sobre todo sabiendo que él estaba allí para recibirla. Aunque también sabía que en un par de días ya estaría deseando poner rumbo de nuevo a la universidad y ver qué le deparaban los siguientes meses. «Pídeche o cu turismo», solía decirle su padre. Y la verdad es que no le faltaba razón.
Agradecimientos:
La tesis doctoral Prefigurative Politics as a Temporal Arc and Disruptive Protest: A Militant Ethnography with the student climate movement End Fossil (2025) ha sido desarrollada en el marco del proyecto PROSPERA (GA 947713), financiado por el European Research Council de la Comisión Europea.